Artículos de prensa 2007



El pintor Lázaro Ferré expone en la Sala de la Caixa Laietana de Mataró del 13 de Septiembre al 4 de Noviembre 2007 .
Inauguración: jueves 13 de Septiembre a las 19.30 horas.


Lázaro Ferré es un pintor de aliento clásico, heredero de una tradición que se interesa por los grandes géneros pictóricos de todos los tiempos: el bodegón, el retrato, el paisaje, la mitología. Fiel a sus principios y  a sus raíces mediterráneas, o mejor diríamos hispánicas, Lázaro Ferré ha sido a pesar de ello capaz de distintas expresiones, algo que sólo puede ser fruto de su radical independencia, de su continuada reflexión, de una sólida disciplina, y de su probada capacidad para asimilar diversas tradiciones artísticas. 
La exposición que ahora presenta en la Caixa Laietana de Mataró es un claro ejemplo de estas virtudes. El visitante podrá acercarse a una amplia muestra de la obra reciente  de este artista, quien avalado por una sólida y fértil trayectoria profesional, ha escogido para esta ocasión una treintena de piezas, que reflejan lo que ha sido, prácticamente desde sus inicios, su búsqueda constante en torno a la relación de la forma y el color, partiendo su investigación de los diversos lenguajes pictóricos hoy disponibles.
En la pintura de Lázaro Ferré, las cosas se reconocen, la realidad se representa de manera espontánea, sencilla, sin recursos sofisticados ni teatrales. El drama es absorbido por el tiempo y por una inmediatez expositiva que acercan el espectador al hecho narrativo. Reinterpreta los grandes temas de la tradición clásica que nunca serán ajenos a nuestro interés cultural y así su obra se puebla de faunos, dioses, mitos y leyendas que celebran la belleza bárbara. Hermosas formas feas. Feas y a la vez  fascinantes, como las cabezas de búho, mensajero de la muerte, pero también símbolo de la ciencia y la medicina. 
Pero también formas geométricas, de trazo seguro, con dominio de ángulos y líneas rectos, formas que se recortan nítidamente unas sobre las otras construyendo una atmósfera  unitaria en la que el resultado obtenido es fruto de la capacidad analítica y especulativa del autor. El color es el otro elemento cohesionador de esta búsqueda, su uso es determinante y su aplicación a veces violenta, pero siempre sutilmente trabajada. Ocasionalmente el autor se deja llevar por un arrebato explosivo en forma de intensa mancha de color, ya sea rojo, ocre o negro, a modo de elemento disuasorio o disgregador de la unidad conseguida entre color y forma. Se hace de esta manera evidente que el arrebato emocional es uno de los aspectos más relevantes de la pintura de Lázaro Ferré.

Estamos sin duda ante una propuesta exigente en la que podemos rastrear las huellas de diversas influencias, siendo la más destacada los rotundos y poderosos volúmenes que definen un estilo basado en la construcción de un universo de formas y tonalidades cerrado en sí mismo, ajeno a elementos externos, que sobresale por su fuerza y equilibrio sin renunciar nunca a un tratamiento realista de la figuración. Entre muchos otros catalizadores de la modernidad sobresale el descubrimiento de artes y culturas que carecían de la idea de las bellas artes como un dominio autónomo. La asimilación de las máscaras rituales africanas y de las figuras fetiche formaron parte de la leyenda moderna durante mucho tiempo, y su huella  ha sido radicalmente recuperada por Lázaro Ferré en su  regreso a las cavernas, a la máscara. De esta forma el pintor consigue dar con un atractivo sello personal, que emana  de un gran rigor técnico y de un fecundo conocimiento de la tradición.

                                                                                  
Agueda Viñamata
Profesora Titular de Historia del  Arte
Elisava Escola Superior de Disseny,          
Adscrita a la Universidad Pompeu Fabra