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Artículos de Prensa

CRITICAS

“Entre los catalanes descuella por el número de sus obras y el acierto de ellas José Luis Lázaro Ferré”

EL IDEAL DE GRANADA

“José Luis Lázaro Ferré expone dos extraordinarios dibujos y unos paisajes dónde el tema es sólo pretexto o soporte para el juego rítmico de las pinceladas, con predominio de los rojos y malvas que adoptan una tesitura radicalmente musical”

EL ADELANTADO DE SEGOVIA

“Lázaro Ferré pinta con el color casi puro o puro del todo, en pinceladas sueltas pero bien conjugadas sin fundidos enojosos, dejando que entre ellas vibre un aire sutil y casi respirable.....
.....tiene una cierta propensión al cromatismo “fauve” que se ve compensado por el sentimiento de la luz....”

MUNDO DIARIO Francesc Gali

“.....Una sosegada visión que descubre la realidad más que repetida inventada y contada desde un impresionismo contenido y bastante explícito. Lázaro Ferré, artista al que auguramos un feliz futuro al contemplar detenidamente su actual muestra.”

SUR
J. Mayorga

“Lázaro Ferré, un artista muy sensible que con sencillez demuestra su preparación, su profesionalidad y su capacidad creativa. Una buena exposición sin duda”

NUEVA RIOJA
Roberto Iglesias

“Lázaro Ferré parte de un realismo crudo como la vida misma y lo realza haciéndolo sencillo, amable, casi poético, sin necesidad de recurrir a lo trágico, al empaste masivo del color.
La sensibilidad tiene aquí su más pura trascendencia, porque la luz no tiene cauce obligado ni tiempo definido. Lázaro Ferré es un artista nato.”

EL NOTICIERO UNIVERSAL
Rafael Santos Torroella

“De su maestría es un ejemplo su visión de la Sagrada Familia sorteando la temática arquitectónica y convirtiendo la fachada gaudiniana en pura problemática pictórica.”

EL CORREO CATALÁN

“Con su paleta vibrante y su visión fugada el pintor construye sus paisajes, sus bodegones sus temas de figuras.  Pero esta apasionada vehemencia, próxima a una resonancia “fauve” o a un leve expresionismo se halla contenida por el sentido ordena- dor y equilibrado que marca la constante efectiva de la obra de Lázaro Ferré.”

EL CORREO CATALÁN

“Talento y sensibilidad en el planteamiento de los cuadros con excelentes calidades y texturas. Una obra que gustará.”

DIARIO DE TARRAGONA Vicente J. Amiguet

 

CRITICAS A LA EXPOSICION EN LA GALERIA KREISLER DE MADRID

EXPANSION (Sección de Arte) Viernes 25 de febrero de 2000

José Luis Lázaro Ferré es un extraordinario paisajista, cuya sensibilidad artística está puesta en aras de la sencillez y la inagotable capacidad creativa. Su paleta, amplia y variada, demuestra que su talento crece cada día, dado que además nos encontramos ante un artista muy perfeccionista que gusta de cuidar al límite todos los detalles del cuadro.
Asimismo,  su gran experiencia  le hace  salir incólume cuando tiene que enfrentarse a las resoluciones de las manchas, cuando tiene que mezclar colores o en los momentos  en los que refleja esos claroscuros suyos tan característicos.
Debemos reflejar aquí que nos encontramos ante uno de los mejores artistas del momento, capaz de despertar la sensibilidad de sus admiradores. Es esta una inmejorable oportunidad para acercarse a esta galería y adquirir arte que, como característica añadida, cuenta con una excelente relación calidad/precio.
En cualquier caso, tiene Lázaro Ferré un profundo sentido del orden, que le  lleva a dar prioridad a la estructura armonizada de las composiciones.  Y todo ello sin necesidad de recurrir a lo trágico,  al  empaste masivo del color, cosas tan frecuentes entre los pintores mediocres.  En esta sentido, la contraposición constante de perspectivas, equilibrios y armonías compositivas dotan al cuadro de un nivel y un bagaje bastante notables.
Al contrario, sus pinceladas son sueltas, suaves, como si dejara deslizar por el lienzo su saber.

 

EL PUNTO DE LAS ARTES Viernes 25 de febrero de 2000
Por Julián H. Miranda

LAZARO FERRE O LA ALEGRIA DE VIVIR

Como a Matisse en su célebre La alegría de vivir, donde el genial pintor francés evocó  una imagen mítica  del mundo tal como querría que fuese, en una especie de edad de oro, en las pinturas de José Luis Lázaro Ferré (Barcelona, 1945) habita una idea de la armonía universal, ya sea en las figuras, bodegones con y sin paisaje, o en esas composiciones algo surreales, con esa disposición clasicista donde logra ese difícil  equi-librio entre lo lírico y los elementos  de la vanguardia que nos retrotraen a Cézanne y, sobre todo, a Picasso. Este pintor catalán estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Jorge, y más tarde amplió sus conocimientos de pintura mural y de grabado. Desde muy joven destacó su habilidad para el dibujo, consiguiendo varios premios de cierto prestigio como el del Ayuntamiento de Barcelona o el XIV Premio de pintura joven de la Sala Parés. Casi todas sus exposiciones individuales de han celebrado en ciudades catalanas, excepto algunas en Málaga, Cuenca, Logroño o Madrid, donde sólo exhibió sus obras en la galería Bética hace 24 años.
Lázaro Ferré presenta en la galería Kreisler alrededor de 30 obras, entre óleos y piezas sobre papel, y en ellas vuelve a demostrar esa cálida sencillez en obras como Terraza, al disponer esa maceta  en una mesa, con un fondo espacioso que nos muestra un  mar poético  e  inequívocamente mediterrá- neo; El café, un pequeño  bodegón con pluma, gafas, pipa, teléfono negro, botella, vaso y quinqué, y ese marco, donde  se rastrea la huella de la figura humana, y lo hace con esa sutileza en el ritmo de grises, que se torna más irónico en Bodegón con matamoscas. Su gusto por la figura humana vuelve a subrayarse en Enamorado I y II, con esa mujer escuchando con una caracola en su oreja y el hom-bre tocando el chelo con esa musicalidad de los azules que confieren una notable solidez plástica a sus cuerpos, algo que se vuelve a evidenciar en Equilibrista, un óleo sobre papel con una mujer, de aire cubista, puesta en pie sobre un caballo y gracias a esa suave gradación de amarillos que, sin embargo, acentúa el perfil duro de su rostro. Los ritmos musicales, la naturaleza y el sentido de lo humano están presentas en muchas de sus obras como en La Guitarra, el gato y el pájaro; Ajedrez, violín y  peces; Frutas con violín y Afinado, donde revela una maestría en el modo de usar las ceras con ese violín  sobre una mesa circular como delimitación del espacio. Sus originales paisajes de Sevilla y Sitges, la plasticidad y elegancia de sus Sombreros, algo magrittiano, o la minuciosidad de Mesa con limones, de pincelada suelta para extraer esos amarillos sobre fondo grisáceo, hasta conformar un lenguaje plástico en el que late una gran coherencia estilística.

CRITICA A LA EXPOSICION DE “LAZARO FERRE”

EN LA GALERIA MARIA SALVAT DE BARCELONA

EL PERIODICO DE CATALUÑA
Del día  21.05.03
Por José M. Cadena

Lázaro Ferré tiene un gran sentido de la composición y utiliza con acierto el dibujo y el color para establecer situaciones en la que los objetos flotan, porque el pensamiento humano es el que establece las jerarquías entre lo más diverso. La inteligencia está en el sombrero, mientras que la pipa y el cigarro representan la gracia de las ideas que crean los estilos y aportan la novedad de cada instante.
Las vanguardias históricas de la pintura están presentes en la obra de Lázaro Ferré. Pero no es epígono de ellas, sino alguien que ha sabido captar lo más importante de cada momento y cambiarlo de manera armónica al hacerlo suyo. Su pintura es limpia de trazo, ordenada dentro de un aparente confusión y estimulante.
Sugiero la visita.

LA CLAVE
Tirada: 60.000 Publicación 2/8 de julio de 2004

EL MUNDO ILUSORIO DE LAZARO FERRE

Elementos que se superponen dominan su obra

El pintor catalán José Luis Lázaro Ferré muestra su obra

Pictórica en la Galería i Leonarte de Valencia hasta el 14 de Julio.
En los cuadros de Ferré se adivinan formas y configuraciones visuales que se diversifican, se superponen y se repiten para alcanzar un mundo ilusorio pero a la vez real, creando vínculos emocionales y estableciendo una atmósfera poética. Entre los veinte cuadros que se exhiben se encuentran óleos y pasteles como “Barcelona I”, “Barcelona II”, “Vino Blanco” y “Murano”.

 

NUEVA ALCARRIA
Miércoles 3 de agosto 2005
Rafael González. Brihuega

Mitología taurina

José Luís Lázaro Ferré, seleccionado para presentar a España en la V Bienal de Arte Contemporáneo de Florencia, expone su obra pictórica en Brihuega.

Pintura y toros son una pareja indisoluble a la hora de hablar de arte.
Cada vez son más numerosos los artistas que eligen plasmar un universo tan evocador como el taurino. La mayoría de ellos opta por el realismo más fotográfico. La propuesta de José Luís Lázaro Ferré es diferente, sorprendente. Artista de prestigiosa trayectoria, estos días expone su última colección pictórica en Brihuega. El convento de San José es la sede de una muestra en la que los toros y los componentes mitológicos son los protagonistas absolutos.José Luís Lázaro Ferré entiende una corrida taurina como una coreografía deliciosamente estudiada. “En el fondo es un ballet, aunque un tanto peligroso”, asegura este experimentado artista, autor de la exposición que en la actualidad decora las paredes del rehabilitado Convento de San José de Brihuega. Aunque su origen catalán pueda denotar rechazo al universo de la tauromaquia, nada más lejos de la realidad. “Me gusta su fuerza, su simbolismo”, asevera Lázaro. No podía encontrar mejor municipio de la provincia donde exponer una colección de estas características que Brihuega, epicentro taurino de Guadalajara, un lugar en el que el toro alcanza un significado especial, elevado a la máxima potencia.
Los apasionantes astados  y los paisajes esquematizados al máximo son los dos ejes sobre los que gira la exposición de Lázaro Ferré, que permanecerá en Brihuega hasta el 10 de agosto. Son 20 cuadros, de reciente creación, una obra que más que impactar, sugiere, tranquiliza y hace reflexionar al espectador. El recorrido se inicia en El Salto de la Garrocha, un collage vertical de 57x113, inicio adecuado para entender lo que se avecina. Sigue Vista de Brihuega, Un nuevo collage paisajístico de matices modernistas. “Pretendo esquematizar el retrato de los paisajes, hacerlos más contempo-ráneos”, explica Lázaro. En esa creación se pueden contemplar lugares emblemáticos briocenses como el Arco de Cozagón. Un poco más adelante aparecen las primeras referencias mitológicas, que unen toros con personajes claves del género como Zeus. Hasta cuatro cuadros reciben la denominación de Zeus. La figura del toro se repite en ellos, con unas características comunes. Están más humanizados que de costumbre y se encuentran en movimiento, ofreciendo la sensación de estar vivos. Entre astados varios y paisajes simplificados al máximo, efímeros y fugaces, transcurre el resto del viaje por una exposición de calidad y que no ahorra en detalles curiosos. Es el caso del cuadro titulado Egipto, bella creación simbólica en la que nada es lo que parece. Las pirámides son recortes de periódicos y la arena es del desierto, aunque no del egipcio.

 

El pintor José Luís Lázaro Ferré expone en la Sala de Exposiciones de la
Caixa Laietana de Mataró del 13 de Septiembre al 4 de Noviembre 2007 .
Inauguración: jueves 13 de Septiembre a las 19.30 horas.

Lázaro Ferré es un pintor de aliento clásico, heredero de una tradición que se interesa por los grandes géneros pictóricos de todos los tiempos: el bodegón, el retrato, el paisaje, la mitología. Fiel a sus principios y  a sus raíces mediterráneas, o mejor diríamos hispánicas, Lázaro Ferré ha sido a pesar de ello capaz de distintas expresiones, algo que sólo puede ser fruto de su radical independencia, de su continuada reflexión, de una sólida disciplina, y de su probada capacidad para asimilar diversas tradiciones artísticas.
La exposición que ahora presenta en la Caixa Laietana de Mataró es un claro ejemplo de estas virtudes. El visitante podrá acercarse a una amplia muestra de la obra reciente  de este artista, quien avalado por una sólida y fértil trayectoria profesional, ha escogido para esta ocasión una treintena de piezas, que reflejan lo que ha sido, prácticamente desde sus inicios, su búsqueda constante en torno a la relación de la forma y el color, partiendo su investigación de los diversos lenguajes pictóricos hoy disponibles.
En la pintura de Lázaro Ferré, las cosas se reconocen, la realidad se representa de manera espontánea, sencilla, sin recursos sofisticados ni teatrales. El drama es absorbido por el tiempo y por una inmediatez expositiva que acercan el espectador al hecho narrativo. Reinterpreta los grandes temas de la tradición clásica que nunca serán ajenos a nuestro interés cultural y así su obra se puebla de faunos, dioses, mitos y leyendas que celebran la belleza bárbara. Hermosas formas feas. Feas y a la vez  fascinantes, como las cabezas de búho, mensajero de la muerte, pero también símbolo de la ciencia y la medicina.
Pero también formas geométricas, de trazo seguro, con dominio de ángulos y líneas rectos, formas que se recortan nítidamente unas sobre las otras construyendo una atmósfera  unitaria en la que el resultado obtenido es fruto de la capacidad analítica y especulativa del autor. El color es el otro elemento cohesionador de esta búsqueda, su uso es determinante y su aplicación a veces violenta, pero siempre sutilmente trabajada. Ocasionalmente el autor se deja llevar por un arrebato explosivo en forma de intensa mancha de color, ya sea rojo, ocre o negro, a modo de elemento disuasorio o disgregador de la unidad conseguida entre color y forma. Se hace de esta manera evidente que el arrebato emocional es uno de los aspectos más relevantes de la pintura de Lázaro Ferré.

Estamos sin duda ante una propuesta exigente en la que podemos rastrear las huellas de diversas influencias, siendo la más destacada los rotundos y poderosos volúmenes que definen un estilo basado en la construcción de un universo de formas y tonalidades cerrado en sí mismo, ajeno a elementos externos, que sobresale por su fuerza y equilibrio sin renunciar nunca a un tratamiento realista de la figuración. Entre muchos otros catalizadores de la modernidad sobresale el descubrimiento de artes y culturas que carecían de la idea de las bellas artes como un dominio autónomo. La asimilación de las máscaras rituales africanas y de las figuras fetiche formaron parte de la leyenda moderna durante mucho tiempo, y su huella  ha sido radicalmente recuperada por Lázaro Ferré en su  regreso a las cavernas, a la máscara. De esta forma el pintor consigue dar con un atractivo sello personal, que emana  de un gran rigor técnico y de un fecundo conocimiento de la tradición.

                                                                                 
Agueda Viñamata
Profesora Titular de Historia del  Arte
Elisava Escola Superior de Disseny,         
Adscrita a la Universidad Pompeu Fabra